domingo, 10 de septiembre de 2017

"DEL MATERIAL DEL QUE ESTÁN HECHOS LOS SUEÑOS", DE ELIZABETH EULBERG



**Editorial Montena
**¿Serías capaz de abandonar a tu mejor amigo en el momento más importante de su carrera? ¿Arriesgarías su amistad por ganar su amor? Todo se precipitará en un divertido, emocionante y conmovedor final que solo Elizabeth Eulberg podría realizar.

Este es el último curso en el Instituto de Artes Creativas y Escénicas de Nueva York para el grupo de amigos de Emme. Después de tres años de duro trabajo y constantes audiciones, están a punto de alcanzar sus metas: Sophie confía en ser una aclamada cantante, Carter se está convirtiendo en un actor de éxito y Ethan y Emme poseen un don especial para la composición.
        Llega el momento decisivo, la audición final, donde las universidades, las academias de baile, los productores, elegirán a los mejores. La tensión se palpa en el ambiente, y los celos, las venganzas y las puñaladas por la espalda se suceden. A veces el amor, la amistad y la ilusión avanzan por caminos divergentes, y es entonces cuando toca elegir...

FRAGMENTO:

“CARTER

Mi vida ha sido un gran casting.
         Ni siquiera recuerdo la primera vez que mi madre me llevó a uno. Escogían niños para un anuncio de pañales. Por aquel entonces, vivíamos en los Ángeles y yo tenía seis meses. Si le preguntas a alguien por sus primeros recuerdos, casi todo el mundo te hablará de cuando jugaba con sus amigos de la infancia, pero a mí me vienen a la memoria los fríos pasillos donde aguardaba a que me llamaran. Lo único bueno de todo aquello era que cuando salíamos mi madre me llevaba a comer a McDonald's. Solo entonces me sentía como un niño normal.
         Después de que seleccionaron para participar en la primera película de Los Chicos Kavalier, ya no tuve que hacer tantas pruebas. Me ofrecían los papeles directamente. A los nueve años ya había aparecido en la portada de la revista People y había presentado los Óscar; siempre contaban conmigo cuando necesitaba un niño bonito. Fui el «hijo» cinematográfico de todas las grandes estrellas. He trabajado con los mejores. Y cuando Los Chicos Kavalier se convirtió en franquicia, aparecí en incontables loncheras, conjinres, cajitas felices; piensa en un objeto y seguro que mi retrato ha aparecido en él. (No creo que me haya recuperado aún de haber visto mi sonrisa dientona en un rollo de papel de baño. En serio, papel de baño. Al parecer, el departamento de marketing del estudio no tenía vergüenza).
        Grababa una superproducción en primavera y una entrega de Los Chicos Kavalier en otoño (para el estreno del verano). Y aunque mi infancia fue de todo menos normal, recuerdo con cariño aquellos filmes. Los otros actores infantiles eran lo más parecido a mis amigos que tenía. Como mínimo, yo los consideraba mis amigos, o lo que yo entendía por amigos. Eso sí, únicamente nos relacionábamos en el estudio. Nada de quedarse a dormir en casa de los demás o de comer pizza y ver la tele, mi vida se componía solo de clases particulares y repasos de guión.
         Todo iba de maravilla cuando se produjo un... llamémoslo «altercado» entre mi madre y el productor. Me expulsaron de la franquicia. Un nuevo grupo de niños bonitos llegó a Hollywood y a mí me relegaron al papel de estrella invitada en series policiacas.
         De modo que tomé una decisión. Iba a hacer lo que mi madre más temía en el mundo, más aún que las arrugas y los taxis. Y no hablo de vivir en Nueva York ni de participar en una teleserie que no estaba «a mi altura». No. todo eso ya lo había hecho, de modo que por fin podía dar el paso que aterrorizaba a madre por encima de cualquier otra cosa.
          Ir a la preparatoria.”

Elizabeth Eulberg nació y creció en Wisconsin, Estados Unidos. Más tarde tomó rumbo a la universidad de Siracura y luego se estableció en Nueva York, donde desarrolló su profesión en el sector editorial. Trabajó en el departamento editorial de Scholastic y posteriormente en Little, Brown, donde fue Directora de Publicidad Global de Stephenie Meyer.
        Las narraciones que más tarde contaría estuvieron durante mucho tiempo rondando en su cabeza. Eran historias entre alguna celebridad, ella y un "vivieron felices para siempre". Finalmente, recordando los libros que disfrutó de adolescente, decidió escribir. Actualmente, vive dedicada a la escritura a las afueras de Manhattan con sus tres guitarras, dos teclados y una baqueta.



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